La Valeriana se ha utilizado como hierba medicinal desde por lo menos el tiempo de la antigua Grecia y Roma. Hipócrates describió sus propiedades, y Galeno más tarde la prescribió como un remedio para el insomnio.
Es uno de los grandes fármacos para el equilibrio nervioso. Se usa mucho como sedante y calmante en el histerismo, manifestaciones neurasténicas (insomnio, neurosis, calambres abdominales (cólicos), hiperexcitabilidad, etc.), en las alteraciones menopáusicas y como antiespasmódico en sentido lato. Se emplea en trastornos convulsivos con buenos resultados, sola o asociada a anticonvulsivantes. En algunas mujeres su uso como sedante suave puede tener el efecto opuesto, provocando excitación.

















